Tenemos que hablar de algo importante. Y no, no se trata de cuándo te vas a casar, ni de cuándo te van a llegar los nietos que tu tía lleva pidiendo desde hace cinco años. Se trata de vos. Porque elegir cuándo ser mamá debería ser exactamente eso: una decisión tuya.
Durante mucho tiempo, la maternidad se ha visto como algo que simplemente “tiene que pasar”. Pero la realidad es que hoy más mujeres tienen la oportunidad de decidir cuándo dar ese paso, si quieren darlo y en qué momento de sus vidas se sienten preparadas para hacerlo. Y sinceramente, eso es algo positivo.
Porque la maternidad no debería vivirse desde la presión, sino desde la elección. Tomar decisiones informadas sobre tu salud sexual y reproductiva te permite planificar proyectos, cumplir metas, enfocarte en tus estudios, tu carrera, tus viajes o cualquier cosa que sea importante para vos en este momento. Y no, eso no te hace egoísta. Te hace responsable.
A veces parece que todas las personas tienen una opinión sobre lo que deberías hacer con tu vida. Pero al final del día, quien vive las consecuencias, los cambios y las decisiones sos vos. Por eso es tan importante informarte, hablar con profesionales de la salud y elegir métodos que se adapten a tus necesidades y estilo de vida.
Porque tener opciones también es libertad. Y tomar decisiones conscientes sobre tu futuro nunca debería generar culpa.
Este es el reminder que necesitabas de parte de Emma. Tu dosis diaria de confianza.
No existe una edad perfecta, un momento perfecto ni una única forma de vivir la vida. Lo importante es que las decisiones que tomés sean las que mejor funcionen para vos. Sin presión. Sin tabúes. Y sobre todo, con información.
Y buscá opciones con las que te sintás confiada.
Por ejemplo, Emma, tu dosis diaria de confianza, te ayuda a:
• Protegerte de un embarazo no planeado.
• Reducir el acné.
• Mejorar el cabello graso.
• Controlar el peso.
• Disminuir los dolores menstruales.
Consultá a tu médico. Todo medicamento posee efectos secundarios.

